Snorkeling, descubriendo las bellezas bajo el mar

Snorkeling, descubriendo las bellezas bajo el mar

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El snorkeling es una actividad que nos permite descubrir parte de las riquezas que se ocultan en el mar, sin necesidad de emplear equipo sofisticado.

La biodiversidad que existe debajo de la superficie del mar resulta sumamente sorprendente para los seres humanos que vivimos en la ciudad, rodeados de estructuras de concreto, presas de automóviles y gente. Aunque afortunadamente en Costa Rica es posible ver árboles, zonas verdes, y animales de corral en la capital, porque aún conviven lo rural y lo urbano, la experiencia de entrar en contacto con la vida marina es una apasionante aventura.

El buceo de superficie o snorkeling nos permite explorar y descubrir parte de las bellezas naturales que se ocultan bajo el mar sin tener que sumergirnos muchos metros en profundidad.

Esta actividad se practica usando un snorkel o tubo de unos 30 centímetros que sirve para respirar por la boca, una máscara que impide la entrada de agua y le permite a nuestros ojos admirar secretos del mundo subacuático, y unas patas de rana para facilitar nuestro desplazamiento por el mar.

De paseo de fin de semana por la zona de Quepos, en Manuel Antonio, se nos ocurrió la buena idea de tomar un tour para hacer snorkeling. Entre las distintas opciones que una encuentra anunciados en las recepciones de los hoteles, tomamos la de Oceans Unlimited que nos ofreció la posibilidad de hacerlo ese mismo día a primera hora de la tarde, y un paquete atractivo: equipo completo, traslado, dos lugares para visitar, y snack por un precio razonable.

Así que nos tomamos la mañana para visitar el Parque Nacional Manuel Antonio, donde tuvimos un encuentro muy cercano con los monos cariblancos y los mapaches que se roban la comida de los visitantes. Esos animalillos están muy bien entrenados en el arte de saciar su apetito con las frutas, panes, arrollados y cualquier alimento que una lleve y deje a su alcance. Cuídese de ellos cuando decida entrar al parque.

Salimos de la playa de Manuel Antonio y manejamos hasta el pueblo, donde se encuentran las oficinas de Oceans Unlimited. Allí nos suministraron la máscara, el snorkel y las patas de rana ajustadas a nuestras medidas. También puede tomar un chaleco salvavidas que lo ayudará a flotar. Nos subimos en el vehículo de la compañía y llegamos a la marina, donde tomamos el bote que nos llevaría a los mejores lugares de la zona para el snorkeling.

Desde el primer momento que se mete la cabeza debajo del agua, flotando boca abajo, es posible observar el maravilloso paisaje marino que se revela debajo de una. Y no hace falta sacar la cabeza para respirar porque se hace a través del tubo, aunque la primera vez resulta algo complicado respirar de manera diferente a la habitual. En ocasiones se pierde la conciencia de que hay que respirar por la boca, y hasta puede que le entre un poco de agua por el tubo. En esos casos lo mejor es sacar la cabeza para volver a tomar el control o expulsar el agua del snorkel con una respiración fuerte si le queda suficiente aire en los pulmones para hacerlo.

Snorkeling y la identificación de especies

También es posible descender más allá de la superficie, para ver más de cerca y detallar algo, aguantando la respiración por un tiempo. El lugar inicial elegido para sumergirnos fue una zona rocosa de los alrededores de Manuel Antonio, donde pudimos observar una gran variedad de cardúmenes de peces de colores, el increíble pez globo inflado y desinflado, morenas, pepinos de mar, erizos, estrellas de mar y corales, entre otras especies que nos fue mostrando nuestro guía, Abraham.

En el trayecto entre ese punto y el siguiente lugar, fuimos identificando parte de la fauna que vimos en unas fichas con fotos que llevaba Abraham.

Según la experiencia de Oceans Unlimited -que además de snorkeling ofrece tours de buceo-, la costa del Pacifico Central en Costa Rica tiene abundante y variada vida marina: la familia del pargo, jurel y pez gruñón, la familia de los peces ángel, los moros, los cirujanos, la jaqueta gigante, los botetes, la trompa de lija, pulpos, y gran variedad de morenas y crustáceos. También es factible encontrar tiburones de arrecife en la Isla del Caño, manta rayas, tortugas marinas, delfines tropicales y, en temporada, la ballena jorobada.

En el segundo lugar donde nos sumergimos, ubicado casi al frente de la playa del Parque Nacional, también logramos observar una muestra de esa fauna marina costarricense y reconocer algunas de las especies que habíamos visto en las fichas.

De vuelta a la marina nos desviamos mar adentro persiguiendo a un grupo de pájaros que se alimentaban de peces, y que le indicaban a nuestro guía la posibilidad de encontrar delfines. Efectivamente, así fue. Recorrimos varias millas mar adentro persiguiendo a los delfines, y corrimos con la suerte de alcanzarlos, varios de ellos pasaron muy cerca de nuestra embarcación en repetidas ocasiones. Fue un experiencia encantadora.

Y para cerrar con broche de oro, tuvimos un atardecer de esos que normalmente sólo se ven en foto postales.

El buceo de superficie es fácil, divertido, no tiene límites de edad –siempre que mantenga una buena condición física-, y se puede realizar en casi cualquier sitio.

Recuerde no dejar más que las huellas de sus pisadas sobre la arena, asegúrese de llevarse sus desperdicios, y no saque ningún organismo del agua. Minimize su impacto sobre el ecosistema marino, especialmente en los fascinantes y frágiles arrecifes de coral.

Para tener una mejor visión, en aguas no tan cristalinas como las de Manuel Antonio, es recomendable hacer snorkeling durante un día soleado, porque la luz solar ampliará unos metros de profundidad la visión debajo del agua. Cuando se lance al mar, desde el bote, sujete la máscara con su mano para que no se le salga; y al ponérsela retire todo el cabello de la cara, porque si quedan algunas hebras entre la careta y la piel del rostro el agua puede filtrarse.